Gestión de la temperatura y la ventilación en la cría de invierno


La cría invernal de polluelos se enfrenta a un doble reto

Retos medioambientales: Las bajas temperaturas exteriores y la elevada humedad en invierno hacen que los gallineros sean propensos a la hipotermia. Además, la escasa ventilación da lugar a una mala calidad del aire, que puede provocar fácilmente enfermedades respiratorias crónicas e infecciones bacterianas.

Retos sanitarios: Los rayos ultravioleta son débiles en invierno, lo que permite que los virus sobrevivan más tiempo, aumentando significativamente el riesgo de enfermedades infecciosas. Un equilibrio equilibrado entre aislamiento y ventilación es crucial para evitar el aumento de las tasas de mortalidad de pollitos debido a una gestión inadecuada.


Estrategias perfeccionadas de gestión de la temperatura y la humedad

Métodos para determinar la temperatura percibida

Observar el comportamiento de los pollitos para determinar la temperatura adecuada:
Observe los patrones de alimentación, bebida y cacareo de los polluelos.
Presta atención a su postura de descanso y a su estado mental.
Siga el principio de "observar la temperatura de los pollitos" y realice los ajustes oportunos.

Técnicas de ajuste de la temperatura

En caso de descenso importante de la temperatura o de vientos fuertes, mantenga el mismo ajuste de temperatura y absténgase temporalmente de aumentar la ventilación.
Si los pollitos presentan síntomas de enfriamiento, aumente la calefacción o reduzca la ventilación para elevar la temperatura percibida en 0,5-1°C.
Descaliente gradualmente a los polluelos a medida que envejecen, evitando bajadas bruscas de temperatura o temperaturas fluctuantes.


Principios básicos de la gestión de la ventilación invernal

Garantizar una ventilación mínima

El principio fundamental de la gestión de la ventilación invernal es cumplir los índices mínimos de ventilación y, al mismo tiempo, controlar la temperatura y la humedad, eliminar eficazmente los gases nocivos y el polvo, y proporcionar suficiente oxígeno fresco.

Efectos nocivos de una ventilación insuficiente: Los niveles excesivos de gases nocivos pueden afectar al crecimiento y al desarrollo.

Riesgos de una ventilación excesiva: Los pollos pueden acurrucarse, temiendo el frío, lo que puede provocar síntomas respiratorios.


Puntos clave en el diseño de un plan de ventilación

Cálculo normalizado: Los índices de ventilación se calculan semanalmente. Las tres primeras semanas son especialmente críticas para los pollitos. Al principio de cada semana, utilice las normas de la semana anterior como referencia y ajústelas a las normas de la semana actual al final de cada semana.

Limpieza: Críe pollitos de la misma raza y edad en la medida de lo posible para facilitar el control de la temperatura, la humedad y la tasa de ventilación. Si esto no es posible, controle la temperatura basándose en el límite inferior para pollitos más jóvenes.

Estanqueidad de la vivienda: En el caso de las viviendas con mala hermeticidad al aire que se han utilizado durante muchos años, la hermeticidad al aire debe mejorarse antes de calcular las tasas de ventilación para garantizar una aplicación eficaz del diseño.


Guía de ajuste del ciclo de ventilación

Ajuste los parámetros de ventilación en función de la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior de la nave. Durante el periodo de cría, mantenga el tiempo de ciclo del ventilador dentro de los 5 minutos:

Ajustes diurnos: Al fijar el nivel máximo de ventilación a la temperatura más elevada, tenga en cuenta el volumen respiratorio de las aves y la temperatura percibida para evitar velocidades de aire excesivas que disminuyan la temperatura percibida.

Ajustes nocturnos: Cuando ajuste el nivel mínimo de ventilación a la temperatura más baja, garantice un volumen respiratorio adecuado para evitar la inactividad prolongada del ventilador, que puede provocar la falta de oxígeno.

La clave del éxito de la cría invernal reside en equilibrar el aislamiento y la ventilación. Un control científico de la temperatura y la humedad, junto con una gestión meticulosa de la ventilación, no sólo pueden reducir el riesgo de enfermedades, sino también mejorar la supervivencia y el crecimiento de los pollitos. Se aconseja a los granjeros que desarrollen planes de gestión personalizados adaptados a las condiciones de sus instalaciones, que supervisen periódicamente la salud de la manada y que realicen los ajustes oportunos para garantizar que los pollitos permanezcan sanos durante su crítico periodo de crecimiento invernal.